¡Qué país!

Desde hace mucho tiempo creo que un católico solo puede ser anarquista en la imaginación de Miguel de Unamuno. Solo como personaje ficticio era coherente el tio don Fermín en Niebla*, proclamándose anaquista místico (cristiano). Sin embargo, ayer leí un articúlo en El País (Halma Angélico, la anarquista repudiada por…

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