¡Qué país!

Desde hace mucho tiempo creo que un católico solo puede ser anarquista en la imaginación de Miguel de Unamuno.
Solo como personaje ficticio era coherente el tio don Fermín en Niebla*, proclamándose anaquista místico (cristiano).
Sin embargo, ayer leí un articúlo en El País (Halma Angélico, la anarquista repudiada por la República) que hacía pesar que existió una mujer católica y anarquista. Me llamó la atención y busqué sobre este persoje histórico. Encontre esta web:
http://www.escritorasenlaprensa.es/halma-angelico/
Donde una experta – Ivana-Rota-, sino la investigadora que más ha estudiado este personaje histórico, afirma que Halma Angélico se afilió a la CNT por pertener al gremio de artistas -fue una mujer ligada siempre al teatro-, siendo este sindicato mayoritario en ese sector; no por sus convicciones anarquistas.
Por lo que sigo creyendo que un católico solo puede ser anarquista si dios es Miguel de Unamuno, por mucho que diga el periódico más importante de este país.

*Anarquista místico
Un fragmento de Niebla, de Miguel de Unamuno:

«–¡Bravo! –exclamó el tío– ¡bravo! ¡bravo! ¡He aquí un héroe! ¡he aquí un anarquista… místico!
–¿Anarquista? –dijo Augusto.
–Anarquista, sí. Porque mi anarquismo consiste en eso, en eso precisamente, en que cada cual se sacrifique por los demás, en que uno sea feliz haciendo felices a los otros, en que…
–¡Pues bueno te pones, Fermín, cuando un día cualquiera no se te sirve la sopa sino diez minutos después de las doce!
–Bueno, es que ya sabes, Ermelinda, que mi anarquismo es teórico… me esfuerzo por llegar a la perfección, pero…»

–Pero don Fermín, lo que usted quiere ser es cristiano.
–Eso, cristiano, o simplemente… ¡un ser humano!

Leave a Reply

Your email address will not be published.*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Translate »