Fraternidad, Globalización e Internet

El concepto alegal no existe en el ámbito jurídico. Algo -ya sea un acto, un reglamento, una organización, etcétera – puede ser legal o ilegal. Pero no hay nada sin ley.
Sin embargo, oigo continuamente este concepto en conversaciones no jurídicas.

Cuando alguien usa el concepto “alegal”, se suele referir a las “lagunas jurídicas”. De las que tanto hay escrito. Y de las que puedo decir, que mientras existan en un Ordenamiento Jurídico, la sociedad a la que rige ese Ordenamiento está viva.
Si absolutamente nada estuviera fuera del alcance de la tinta del legislador, la Sociedad Civil sería inerte; si todos nuestros posibles actos estuviesen regulados, no habría nada nuevo: no cabría ningún tipo de evolución.

Las sociedades evolucionan. La Sociedad Civil crea nuevos comportamientos, nuevo actos, nuevos contratos. Y el Poder Legislativo va detrás, mecanografiando de acuerdo a Derecho.
Los científicos desarrollan la manera de firmar un documento a miles de kilómetros de distancia. Los legisladores después regulan la “firma electrónica”. Se crean empresas y sociedades mercantiles de una única persona y la Ley de Sociedades de Capital las bautiza como unipersonales. La gente se asocia de múltiples formas y con múltiples fines, para fines que, por ejemplo, Alonso Martínez (1827-1881) no hubiera podido imaginar.

Y, me atrevo a decir, que cuantas más lagunas jurídicas surgen en una sociedad en un momento dado, más está cambiando. Si de repente al legislador le surge la necesidad de definir nuevos conceptos jurídicos, nuevos contratos… es que esa sociedad está en un momento crucial de su evolución. En un cambio que con perspectiva histórica se calificará como Era; nueva Era. Como lo fue La Revolución Industrial; como lo fueron las Revoluciones Liberales, como lo fue descubrir América.

Históricamente, el cambio que supuso la Revolución Francesa, que convirtió al siervo en ciudadano, supuso algún que otro dolor de tripa a su legislador. Napoleón provocó la laguna jurídica más grande conocida hasta ese momento. Y haciendo analogía en la nueva idea de Libertad que él tenía, redacto el Code civil des Français, el Código Penal de 1810 y el Código de Comercio tres años antes. Creando así lo que se denomina la Primera Generación de Derechos Humanos. El cambio histórico fue tal que a partir de ese momento un cambio como el suyo tendría la denominación de Generación de Derechos.

Fue Karel Vasak el que planteó esta teoría de Generaciones de Derechos. Propuso que hasta nuestros días existían tres Generaciones de Derechos: los que se basan en la Libertad, los que se desarrollan a partir de la idea de la Igualdad y los giran en torno al concepto de Fraternidad.
Puedo aportar a esta teoría: qué produjo en cada momento histórico esa nueva Generación. Y creo que no fue otra cosa que un gran desarrollo social que desbordaba el Derecho vigente con lagunas jurídicas.
Es decir, la Sociedad Civil evoluciona siempre. Pero en determinados momentos históricos da un gran salto evolutivo. Siempre hay lagunas jurídicas, pero en algunos momentos históricos se hacen tan numerosas que es necesario un enorme esfuerzo por positivizar de acuerdo a Derecho todos esos cambios que la sociedad comporta.
Y si esta teoría es cierta, puedo decir que el momento actual es uno de esos momentos históricos en que la gente ve tantas lagunas jurídicas que se llega a decir cosas como “sí, eso es alegal”.

Según Karel Vasak, la 3ª Generación de Derechos tiene su Naturaleza Jurídica en “La Fraternidad”. Lo dejó escrito en los años 80. Cuando empezaban a darse tratados internacionales que buscaban esa Paz Perpetua que ya Kant postuló. Pero lo que Karel Vasak no podía saber, es que en los siguientes años aparecería una nueva forma de comunicación: Internet. Un invento que puede trasportar nuestra Capacidad Jurídica por todo el mundo de manera instantánea.

Y en ese marco estamos: en el que en base a la Fraternidad se deben completar los Ordenamientos Jurídicos que rigen a todos los pueblos, ahora conectados en lo que denominaron La Aldea Global. La globalización ya latía en los 90, cuando un cántabro podía andar libremente por las calles de Florencia, mientras escucha salir de alguna vivienda la música de “La Isla Bonita” de Madonna. Pero lo que realmente está siendo la globalización es que no sólo los mercados, los Estados, los pueblos están conectados; sino también cualquier persona, cualquier ciudadano del mundo puede estar conectado a otro. En el siglo XXI el principal medio de comunicación ya no es el aire, en el que viajan los sonidos de nuestras palabras; ya no es el papel, en donde va nuestra letra escrita; sino que es el cobre y la fibra los que trasportan bits en donde va encriptado un mensaje nuestro.

Kant soñó con la convivencia de los Leviatanes. Con la Paz entre los Estados. Esos Estados que Hobbes definió como garantes de la Paz entre ciudadanos. E Internet da la posibilidad fáctica de que eso se normalice. Desarrollarlo ya requiere otro estudio.
Sólo pretendía definir el marco actual “alegal”: Fraternidad, Globalización e Internet en busca de la Paz Definitiva.

mayo 2013,

Ismael Ramos García
(colegiado 81.897 del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid)

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