Contra los que confiando en la misericordia de Dios permanecen en abandono, sin hacer buenas obras – Blaise Pascal

Como las dos fuentes de nuestros pecados son el orgullo y la pereza, Dios nos ha descubierto dos cualidades en Él para curarlas: la misericordia y la justicia. Lo propio de la justicia es derribar el orgullo, por santas que sean sus obras, et non intres in judicium,* etc.; y lo propio de la misericordia es combatir la pereza exhortando a las buenas obras, según este pasaje: «La misericordia de Dios invita a la penitencia», y este otro de los ninivitas: «Hagamos penitencia, para ver si por ventura se apiadará de nosotros.» Y así tan lejos está la misericordia de autorizar el relajamiento, que, por el contrario, es la cualidad que le combate formalmente; de suerte que, en lugar de decir: «Si no hubiese misericordia en Dios, haría falta realizar toda clase de esfuerzos por la virtud», hay que decir, por el contrario, que porque hay misericordia en Dios, hay que realizar toda suerte de esfuerzos.

BLAISE PASCAL – PENSAMIENTOS

NOTA BENE (by isma)
*Pascal aquí evoca con latín vulgar el versículo 142.2 del libro Salmos de La Biblia:
«Non intres in iudicium cum servo tuo quia non iustificabitur in conspectu tuo omnis vivens.«
Traducción literal: No entres, Señor, en cuenta con tu criado, que no hay quien pueda justificarse en tu presencia. [el vocativo «Señor» se omite en esta frase, por estar en la frase anterior (versículo 142.1)]
Traducción literaria: No entables juicio contra mí, pues ante tí ningún viviente es justo.

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